Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar… (‘Peces de ciudad’)

Es posible que “Peces de ciudad” sea la canción sabinera que mejor soporta una reproducción tras otra, quizá por su inmensa belleza, por su halo melancólico, nostálgico, por su decepción, por su remota esperanza de que quizá algún día todo cambie… El caso es que para mí es la única canción que he escuchado muchas veces seguidas disfrutando aún más en cada repetición.

Sin duda es de las canciones más poéticas y con versos más fotográficos de su repertorio, y cada vez que se escucha ofrece detalles diferentes, nuevos secretos, nuevos significados que nos emocionan y nos hacen soñar con un mundo idílico, quizá imaginario, que podemos contemplar solo con cerrar los ojos mientras nos envuelve su atmósfera inconfundible.

Cuenta Panchito Varona en su blog cómo surgió la canción en Perú y cómo durante la grabación de este tema, Sabina tuvo que parar de cantar porque le pudo la emoción. Varona afirma que de las 80 canciones que ha hecho con Joaquín, “Peces de ciudad” está entre sus cinco favoritas y que siempre tiene un halo de emoción indescriptible cada vez que se interpreta en directo. Es una canción que casi nunca falta en los conciertos o giras del cantante.

Hay que decir que el tema en un principio lo compuso para Ana Belén y vio la luz en 2001 con el disco “Peces de ciudad” de la cantante madrileña. Sin embargo Joaquín supo ver la calidad de la canción y decidió incluirla en su disco “Dímelo en la calle” un año después. Es un tema que gana valor con los años porque quizá es necesario escucharla muchas veces para entender realmente lo que quiere decir Sabina o lo que podemos intuir.

Os sugiero que la volváis a escuchar antes de seguir leyendo. Es una versión en directo con un piano realmente interesante. Si no podéis, escuchadla después, pero pensad en el mensaje, el trasfondo de esta canción. Es posible que cada uno encontremos un significado diferente. Yo os contaré mi versión y espero que compartáis también vuestras sensaciones.

La atmósfera de los peces de ciudad

En mi opinión la canción cuenta un poco la decepción de un amor “amarillo y frugal como el veranillo de San Martín”, donde la chica termina eligiendo la vida de los peces de ciudad, es decir, la vida moderna de las ciudades-pecera, la competitividad, el culto al dinero, en vez de seguir con el chico (Sabina), que viaja en su cascarón de nuez, ligero de equipaje y desafiando el oleaje.

La decepción que impregna la canción no solo viene por lo frugal del amor vivido sino por el modo de vida que todo el mundo parece seguir: el de las minas del rey Salomón. Sin embargo, el protagonista, ese español que desafina en el coro de Babel, sentencia que ese tipo de vida, esa persecución sin tregua de El Dorado,  no es más que un champú, algo sin valor, o si queremos, un producto de marketing que nos han vendido muy bien, algo etéreo, sin consistencia.

Hay versos fantásticos para explicar ese contraste entre la autenticidad y el artificio:

  • “En la fatua Nueva York, da más sombra que los limoneros la estatua de la libertad…”.
  • “… las sirenas de los petroleros no dejan reír ni llorar…”

¿Hay forma más poética de decir que la modernidad y la ambición han estrangulado la emoción de vivir? La melancolía y la resignación inundan al protagonista cuando afirma que no se puede huir de esto, que ya no quedan islas para naufragar y que son las mentiras las que ganan los juicios de los peces de ciudad, esos que mordieron el anzuelo y bucean a ras de suelo.

Sabina afila su arpón contra esta especie de pez indicando que es una morralla sin agallas, que no merecen nadar y que las playas que frecuenta no tienen mar. Peces que desmerecen a los de su condición, los que han salido de su pecera, a un mar abierto donde, a pesar de los peligros, todo es como parece y no está distorsionado por el cristal de los acuarios.

Menos mal que a pesar de su resignación, este bucanero luce orgulloso sus tatuajes y afirma con determinación que su corazón seguirá de viaje, en su velero, al abordaje, sin timón ni timonel. Quizá ese sea el cabo que nos lanza para que lo agarremos con fuerza y no nos convirtamos en un pez de ciudad. Quizá esa esperanza es la que albergamos cada vez que ponemos esta canción. Quizá por eso es tan hermosa de principio a fin.

 

4 opiniones en “Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar… (‘Peces de ciudad’)”

  1. “Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar al país donde los sabios se retiran”
    Maravillosa entrada. Has desnudado la letra con un increíble rigor poético y autentico.
    Algo en mi alma bucanera se agita cada vez que la escucho. ¿ Será su mensaje? o esos maravillosos versos que salpican como olas rabiosas de verdad.
    Me encanta leer cosas tan bien escritas

  2. ¡Muchas gracias linda! La verdad que disfruto mucho escribiendo sobre canciones que me han inspirado y que lo seguirán haciendo. Lo bueno de las canciones como esta es que a cada uno nos inspira de una forma. ¡Gracias por leerlo! Un besooooo

  3. Me encanta este blog porque te envuelve en calidez. Ademàs trata el mundo de Sabina no desde la melancolìa sino desde la poesìa.
    Enhorabuena al creador de esta web y gracias por darnos un espacio para compartir, discutir y enlazar emociones.
    Y nos dieron las diez…de la mañana!!!
    Un abrazo a todos y nos vemos por aquì.
    Fly_Pando

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