Tu resaca, tu lunes, tu hastío (‘A la orilla de la chimenea’)

Este es el Sabina romántico, el que encandila, el prestidigitador de versos, el tierno, el que saca de su chistera una canción que realmente nos deja con la boca abierta porque se nota verdad y emoción en cada estrofa, porque está claro que se dirige a alguien muy concreto y porque cada metáfora, cada imagen que construye verso a verso es puro sentimiento.

En esta canción, la dualidad es la gran protagonista para describir cómo ve el protagonista su papel en la relación sentimental que tiene entre manos. Y nos indica mediante metáforas fantásticas que puede ser lo mejor y lo peor para esa persona:

Puedo ser tu estación y tu tren

tu mal y tu bien

tu trapecio y tu red

tu adiós y tu ven

tu manta y tu frío

Puedo ser el que más te juzgue de este mundo, pero también el que más te defienda, puedo ser el que te dé de comer y el que te emborrache, puedo ser tu mayor pecado, tu salvador o incluso tu asesino.

Nos confiesa que puede ser tan meloso y tan cursi como un adolescente enamorado (tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños), aunque también es posible que no esté preparado para ningún tipo de compromiso (“me falta valor para atarte a mi cama”), pero por otro lado, también es factible que solo esté dispuesto a tener algo serio con ella (“cuando te hartes de amores baratos de un rato, me llamas”).

Es increíble la belleza con la que Sabina nos cuenta cómo se ve a sí mismo en esa relación, lo que puede ofrecer a la otra parte y lo que le puede quitar, lo que le puede aportar y lo que le puede dañar. Los cuatro últimos versos son excelentes y resumen a la perfección el espíritu de la canción:

O tal vez (puedo ser) ese viento que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar…

Puedo ser esa ráfaga de aire fresco que aparece de repente y te aleja de la rutina y la normalidad, aunque te llene de dudas por su carácter fugaz y de usabilidad limitada o… También puedo ser ese tipo que permanecerá a tu lado siempre, esperando contigo a que el tiempo pase para envejecer y morir juntos. Tal vez, por qué no.

Son imágenes impactantes las que crea aquí Sabina. Esa chica desnuda en la calle viendo alejarse impotente al tipo del que se ha enganchado y por otro lado, esa pareja feliz tumbada a la orilla de la chimenea dejando pasar el tiempo mientras observa las llamas que son tan fuertes como sus sentimientos.

Lo que me parece magnífico de la canción es cómo el protagonista nos muestra sus dudas desde el principio hasta el final. Cómo nos dice que puede ser el mejor marido, el mejor amante o el mejor compañero que puede encontrar la otra persona, pero también podría ser el que provoque mayor destrucción a su paso, el que deje una huella imborrable y el que no vuelva a aparecer nunca más.

Es una canción al estilo “Y sin embargo…”. Es decir, te quiero, haría cualquier cosa por ti, daría mi vida si hiciera falta, pero también podría irme con aquella chica de allí, o con aquella si me gusta y me ofrece algo diferente que me llame la atención. Es la visión de Sabina sobre el amor, tan personal e intransferible, que puede gustar o no, pero es valiente y honesta, porque lo dice con sinceridad y estoy seguro que muchos y muchas piensan y sienten igual pero prefieren engañar antes que confesarlo. Una de mis canciones favoritas de siempre.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.