Canciones marginales de Sabina (1/3): drogas y delincuentes

 Los marginados son protagonistas de muchas de las canciones de Sabina en toda su discografía. Delincuentes, drogadictos, mendigos o prostitutas son algunos de los perfiles sociológicos que podemos encontrar en muchas de sus canciones. Todos recordamos canciones como “Pacto entre caballeros” (Hotel, dulce hotel, 1987), donde encontramos a dos heroinómanos atracando al protagonista para subvencionarse un pico y que terminó siendo un himno del repertorio sabiniano que no falta en ningún concierto. Sabina cumplió con su promesa de escribirles una canción: Continuar leyendo “Canciones marginales de Sabina (1/3): drogas y delincuentes”

¿Cómo van a caber tantos besos en una canción? (‘Peor para el sol’)

 ‘Peor para el sol’ es una de esas canciones que te atrapa desde el primer momento y te hipnotiza de tal manera que aunque todos nos sepamos la historia, la escuchamos como si fuera la primera vez, esperando, verso tras verso, el desenlace de ese encuentro nocturno en un bar, tan propio del universo sabiniano. Continuar leyendo “¿Cómo van a caber tantos besos en una canción? (‘Peor para el sol’)”

De sobra sabes que eres la primera… (‘Y sin embargo…’)

“Y sin embargo” puede ser una de las canciones más polémicas de Sabina. Quizá porque habla sin tapujos de la infidelidad, porque habla del amor más visceral, del tedio, del desamor, o quizá porque habla de la vida misma, una mezcla de tragos dulces y amargos que no siempre se digieren de la misma forma. Continuar leyendo “De sobra sabes que eres la primera… (‘Y sin embargo…’)”

Buenos Aires es como contabas… (‘Con la frente marchita’)

Las canciones de Sabina suelen ser muy fotográficas. En cada verso aparecen imágenes nítidas en nuestra retina, como si pudiéramos ver en una enorme pantalla la diapositiva perfecta para cada palabra. “Con la frente marchita” es una canción hecha por y para Argentina que nos cuenta una historia de amor y desamor entre Madrid y Buenos Aires de esas que ya solo se ven en las películas.

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Solo diré que te quiero si es a punta de navaja

 

La visceralidad de Sabina en los asuntos del corazón sale por los cuatro costados en muchas de sus canciones. Quizá porque su sinceridad puede ser tan devastadora como un tsunami, o porque la otra parte tiene esa extraña sensación de pisar arenas movedizas continuamente, lo cierto es que Sabina no se cansa de decir en gran parte de sus composiciones cómo entiende el amor, la mayoría de las veces huyendo de convencionalismos y correcciones políticas.

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Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar… (‘Peces de ciudad’)

Es posible que “Peces de ciudad” sea la canción sabinera que mejor soporta una reproducción tras otra, quizá por su inmensa belleza, por su halo melancólico, nostálgico, por su decepción, por su remota esperanza de que quizá algún día todo cambie… El caso es que para mí es la única canción que he escuchado muchas veces seguidas disfrutando aún más en cada repetición. Continuar leyendo “Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar… (‘Peces de ciudad’)”

Desde el taxi y haciendo un exceso… (’19 días y 500 noches’)

Hace poco me dijo una amiga que “19 días y 500 noches” era la canción de Sabina que más le gustaba por una sencilla razón: porque era la única en la que él acababa trastabillado y humillado y la mujer salía victoriosa y triunfante. Según ella, es la primera vez que le dejan tirado como una colilla y por más que intenta enmendar la situación ella le torea a base de bien y disfruta al ver cómo se arrastra por el suelo suplicando clemencia.

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Donde no hay consuelo ni ascensor (‘Quién me ha robado el mes de abril’)

Dentro del universo sabiniano hay un mes especial y una canción que siempre recordamos cuando el calendario cambia de estación. Abril es el mes donde todo florece, donde queda atrás el frío y  el inhóspito invierno, donde parece que la alegría vuelve, los pájaros cantan y las nubes se levantan.

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Ahora que no me acuerdo del pijama (‘Ahora que…’)

 

Alguien dijo alguna vez que las canciones son de aquellos que las cantan, y yo añado: también son de aquellos que las hacen suyas porque les inspiran algún tipo de emoción o sentimiento. Es entonces cuando da igual quién es el compositor, porque esa letra y esa música perdurarán para siempre en el corazón y la mente del que las ha recibido, ya que están impregnadas de emociones y sentimientos.

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