Lo niego todo, incluso la verdad

Hoy se ha estrenado el primer single de lo que será el próximo disco de estudio de Joaquín Sabina, ocho años después de aquel “Vinagre y rosas”. Se titula igual que el disco: “Lo niego todo” y he de confensar que me ha sorprendido gratamente, no solo porque suena fenomenalmente a nivel musical, sino, sobre todo, porque la letra vuelve a ser intimista, de las que a mí me gustan, con una confesión privada del flaco donde, ya a punto de cumplir sus cincuenta y dieciocho, creo que hay que agradecer y mucho.

Después de una primera escucha, no exagero si la he escuchado cinco veces más y de verdad os digo que es un tema que aguanta perfectamente muchos replays.

El piano inicial ya resulta convincente. No suena a otras canciones anteriores. Es elegante, frío y cálido a la vez, con un extraño halo de nostalgia que nos adelanta que algo importante nos va a contar el de Úbeda. Lo primero que nos suelta para que no quepa duda de quién está hablando:

Ni ángel con alas negras

ni profeta del vicio

ni héroe en las barricadas

ni okupa ni esquirol

ni rey de los suburbios

ni flor de precipicio

ni cantante de orquesta

ni el Dylan español

Son calificativos que fue atesorando a lo largo de su carrera y que quizá en algún momento él mismo alimentó, pero está claro que ha decidido dejar las cosas claras a estas alturas de la novela. No es el personaje que todos creen. Y no quiere seguir siéndolo de una vez por todas.

Pero ya que ha decidido desnudarse en cuerpo y alma y mostrarse sin el disfraz ni la careta que le han puesto durante tantos años, también nos aclara que no ha quemado sus naves ni tampoco va a pedir perdón.

En el estribillo mete una puntillita cómica negando “aquellos polvos y estos lodos”, dada su fama de promiscuo y conquistador, pero advierte que ya incluso puestos a negar, negaría hasta la verdad.

Me han gustado los coros femeninos en el estribillo junto a ese piano que cabalga incansable durante todo el tema y que parece dialogar con el propio Sabina en sus declamaciones. Fantásticas esas teclas.

En la segunda parte del tema, Joaquín se pone un tanto melancólico diciendo que le han cerrado la tienda y le han robado el mes de abril y nos confiesa que ha defradudado a todos, empezando por él mismo. Hacías muchas canciones que no escuchaba una sinceridad como esta en el de Úbeda. Pero no son breves pinceladas. Va mucho más allá:

ni soy un libro abierto

ni quien tú te imaginas

lloro con las más cursis películas de amor

me echaron de los bares que usaba de oficina

y una Venus latina me dio la extrema unción

Este último verso no deja lugar a dudas. Aquellos tiempos de bala perdida y de excesos ya pasaron hace mucho tiempo y su “Venus latina”, que no es otra que su pareja limeña Jimena, con la que mantiene una relación desde hace 18 años, le mantiene (felizmente al parecer) alejado de aquellos polvos y ofreciéndolo unos lodos mucho más placenteros.

En general me parece un tema sobresaliente y me ha sorprendido de verdad. La producción está muy cuidada, al menos en esta canción. Se nota la colaboración con otros músicos y el toque fresco de Leyva como productor que creo le da otra dimensión al universo Sabina. No me esperaba un nivel tan alto. Estoy deseando escuchar el disco entero cuando salga el próximo mes de marzo.

No os perdáis el videoclip de la canción con un montón de cameos de gente que ha acompañado a Sabina en toda su carrera:

http://cadenaser.com/ser/2017/01/26/cultura/1485454664_596268.html

 

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