Impresiones del nuevo disco de Sabina “Lo niego todo”

Después de varias escuchas me he dado cuenta que este no será un disco que ponga demasiado. En realidad, he de confesar que desde “Dímelo en la calle” no pongo ningún disco entero del flaco, solo canciones sueltas. Y de este disco quizá ponga tres o cuatro canciones porque, en mi opinión, no es un disco de esos que no puedes dejar de poner una y otra vez como “19 días y 500 noches”, “Física o Química” o “Mentiras piadosas” por poner un ejemplo. Quizá ese sea el error. Escuchar los nuevos discos con la esperanza de que sean como aquellos.

Eso no quiere decir que el disco sea malo, se nota que hay mucho trabajo y esfuerzo detrás. Las letras siguen siendo muy buenas pero quizá las canciones no enganchan como los sabinianos de toda la vida estamos acostumbrados en otros trabajos y creo sinceramente que ya será imposible encontrarnos con un discazo del jienense, aunque al menos nos sigue regalando joyitas de coleccionista.

Musicalmente se nota mucho la mano de Leiva, quizá demasiado. Algunas canciones parecen sacadas de un disco de Leiva con Sabina de invitado. Otras me han decepcionado porque me parecen letras fascinantes pero como canción no acaba de funcionar, como “Leningrado”, una historia de amor en la antigua URRSS que me parece impresionante, pero no consigue darle ese toque final que como canción te llegue al corazón:

No sé por qué sigo escribiendo esta canción 

pero me sangra el corazón

cuando lo hurgo

Otras me recuerdan a antiguos éxitos como “No tan deprisa” que para mí tiene cierta semejanza con “Conductores suicidas”, aunque con mucho menos punch. “Lágrimas de mármol” me recuerda a “A mis cuarenta y diez” pero ya sin tanto optimismo, asumiendo que ahora ya son casi sesenta y diez:

Me duele más la muerte de un amigo

que la que a mí me ronda

El futuro es cada vez más breve 

y la resaca larga

Tiene buenos versos y una buena dósis de confesiones íntimas pero como canción no me gusta. Demasiado rollo Pereza, no le pega nada. No creo que la escuche en el futuro.

“Las noches de domingo acaban mal” es el tema más rockero del disco, pero en mi opinión tampoco tiene demasiada pegada. Bala de fogueo. Me resulta indiferente. A veces no es suficiente solo con tener buenas rimas.

Tengo mis dudas con la última canción “Por delicadeza”. Me parece muy bella, con versos intensos y una armónica muy melancólica, pero esa mezcla de voces de Sabina y Leiva no termina de convencerme. Le falta, como en otros temas, que no termina de llegarte dentro. Tendré que ver cómo sobrevive el paso del tiempo.

Aquí os dejo mis canciones preferidas de este disco. Esas que en algún momento volveré a reproducir porque me han tocado alguna fibra:

“Churumbelas”: sin duda la que más me gusta de todo el disco y la que más voy a poner. Suena a la típica canción desenfadada y humorística que suele haber en todos los discos de Sabina, al estilo “Pero qué hermosas eran” y “Semos diferentes”. Le ha dado un toque rumbero que mola y te hace sonreír con sus rimas. Me la quedo.

Eran tres hermanas churumbelas
Del barrio de Lavapiés
La Verónica, la Merche, la Carmela
Toma, candela y olé
Eran tres gitanas
En el siglo XXI

Y yo que espío desde mi ventana, cada mañana
A las sultanas de Lavapiés
Me estoy muriendo de ganas
De casarme con las tres

“Postdata”: me encantan las canciones en primera persona de Sabina cuando recuerda algún amor del pasado que terminó mal, pero sin malos rollos, sin resquemor. Música con toques mejicanos para un tema redondo. Esta mola.

De tanto ser felices se me olvidó quererte

ni tú eras para tanto ni yo soy para ti

cuando te haya olvidado aún te echaré de menos

La canción que te escribo no es más que una postdata

Si la bailas con otro, no te acuerdes de mí

“Lo niego todo”: me gusta mucho el piano, el tono confesional de desnudez en una barra de bar. Me transmite cierta melancolía, aires del pasado, quizá me valga para alguna madrugada que me dé por pensar en otros tiempos.

Ni soy un libro abierto
ni quien tu te imaginas
lloro con las más cursis
películas de amor

Me echaron de los bares
que usaba de oficina
y una venus latina
me dio la extremaunción.

“¿Qué estoy haciendo aquí?”: para mí uno de las mejores letras del disco dentro de su repertorio de crónica social. Nos habla de personajes actuales: un bróker, una curranta y una pareja que no debería estar junta. Al estilo de “La casa por la ventana”, o “Como te digo una co”. Por poner un pero, no sé si el reggae le pega a esta canción.

Le va de cine a Jimmy como bróker
conduce un Bentley
vive como un rey
no hay quien le tosa
juega al primer toque

Con el Dow Jones, el Ibex y el Nikkei
con el botín en el asiento de atrás
pisando el acelerador
de la raya de Portugal
vio a la patrulla por el retrovisor
lo que no tiene precio le ha costado caro
cargó la pipa, apuntó, falló el disparo

“Sin pena ni gloria: es pegadiza con su rollo pop, quizá podría pasar, como dice el título, sin pena ni gloria pero tiene algunas cosillas que quizá me animen a escucharla de nuevo. Versos como estos:

Si me matas me hago el muerto 

yo que mato por vivir

 Cuando no sé qué decir 

doy gritos en el desierto

Mientras estés de mi parte

mientras no te quieras ir

mientras tratar de olvidarte

me recuerde tanto a ti

bajo un cielo cañí

y en un tren que va a ninguna parte

Y dicho todo esto, si alguien me dice que Sabina está acabado sé muy bien lo que tengo que hacer: negarlo todo. Hay que celebrar siempre la llegada de otro disco de Sabina, al igual que nueva película de Woody Allen, porque (salvando las distancias), y aunque estén en el declive de sus carreras, siempre dejan gotas de genialidad que hay que absorber sin dilación por si acaso son las últimas. Aquí os dejo uno de mis temas preferidos.

 

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