Canciones marginales (3/3): otros personajes del repertorio sabiniano

Concluyo con este post la trilogía de personajes marginales que aparecen en distintas canciones de Sabina. Una que en su día dio mucho que hablar fue “Juana La Loca” (Ruleta Rusa, 1984).  Aunque ahora no podemos decir abiertamente que los homosexuales pertenecen al mundo marginal, sí es cierto que en los años 80 todavía estaban marginados socialmente.

Sabina ofrece su apoyo a este colectivo vistiéndose de mujer cuando canta está canción en alguno de sus conciertos y nos cuenta la historia de un homosexual que aún sin salir del armar no podía evitar transformarse en Juana la Loca:

De pronto un día
Pasaste de pensar qué pensarían
Si lo supieran
Tu mujer, tus hijos, tu portera.

 

“Balada de Tolito”, (Juez y Parte, 1985) puede ser una de las canciones más tristes de la discografía de Sabina. El ritmo lento y hastiado de la canción está en consonancia con la vida del protagonista, un mago errante que monta su función en cualquier vagón de tren. Uno de esos artistas trashumantes ya extinguidos que vivía con un trozo de pan, vino y tabaco. Sabina lo describe así:

A no ser por el alma y por la melena,
de sus vecinos no se distinguiría.
Su oficio es retorcerle el cuello a la pena
y abrir una ventana a la fantasía.

 

En “La casa por la ventana” (Esta boca es mía, 1994), Sabina nos muestra un fresco de la inmigración en España con pinceladas de dominicanos, coreanos, ucranianos, polacos, musulmanes y cubanos. Esos que en:

Plazoletas y cines,
Por un jergón y un plato de sopa,
Con una alfombra y un kleenex
Le sacan brillo al culo de Europa.

Nos habla de sus penalidades, de su marginación, pero también de sus alegrías, porque cuando llega el fin de semana “tiran la casa por la ventana y bailan polka y pasito con un trago de vodka y mojito…”.

De chicas que vienen a la ciudad buscando fortuna y se encuentran en poco tiempo en la marginalidad, o su suerte cambia en muy poco tiempo, ya hemos hablado. “Princesa” y “Barbi Superstar” son dos buenos ejemplos. Sin embargo, hay algunas con menos nombre que también han pasado por ahí. La protagonista de “Cómo decirte, cómo contarte” (Joaquín Sabina y Viceversa, 1986), tampoco acabó muy bien que digamos:

Buscando el tiempo perdido

Te has ido acostando con media ciudad

Cada noche un rollo nuevo

Ayer el yoga, el tarot, la meditación

Hoy el alcohol y la droga

 

En la canción “Ring, Ring, Ring”, (Ruleta Rusa, 1984) también habla de una chica que pasa por el mismo trance:

Ahora que todo se derrumba

Ahora que se acerca el fin

Déjate de valium

No imites a Marilyn

Sabina dedica también varias canciones a las prostitutas. En todas ellas encumbra su labor, como en el tema “Por el túnel” (Ruleta Rusa, 1984), donde deja bien claro que “tu oficio no es peor que los demás”. También en la canción “Viridiana”, donde la protagonista dice que se apellida “veinticinco mil”, Sabina nos suelta unos versos donde ensalza el trabajo de esta profesional:

A mí se me olvidó que trabajaba

Y ella no se acordó de trabajar

Pero sin duda la canción de Sabina que elevó el oficio más antiguo del mundo hasta el santoral mismo de las más santas (y las más putas también), es “Una canción para la magdalena”, de la que ya hablaremos más ampliamente en otro post, porque merece mención aparte.

Para terminar, menciono una canción que particularmente me parece deliciosa y que muestra la marginación a la que está sometida una mujer, pero no por lo que siempre solemos pensar, es decir, por drogas, prostitución, alcohol y demás, sino porque era “invisible entre la gente y condenada a ser decente…”.

La canción es “Besos en la frente” (El hombre del traje gris, 1988), que habla sobre una marginación de la que poco se habla pero que también puede ser muy dolorosa. La protagonista, Lola, no es especialmente guapa, es “la gafitas de las pecas, con complejo de muñeca desconchada”. ¿Acaso no la marginan aquellos que nunca la invitaron a su cama? ¿Aquellos que solo quieren darle besos en la frente y nunca tratan de ir más allá?

Para evitar eso, está el ínclito Sabina, para probar…

Yo que en cosas del amor

Nunca me he guiado por las apariencias

En su cintura encontré

Una mariposa de concupiscencia

 

Parece que ya está harto de “tanta guapa, insípida y tonta”:

Las más explosivas damas

Me dejaban en la cama congelado

“ten cuidado al desnudarme

No vayas a estropearme mi peinado”

Sabina defiende que nunca halló tanto calor como bajo su falda y prefiere abrazarse a la verdad desnuda de su fea. Particularmente me parece una canción fantástica. Hay millones de canciones que ensalzan la belleza de alguien, pero muy pocas sobre lo contrario, o más bien sobre la “falsa belleza”, o la belleza mal entendida. Por eso remata la canción con unos versos para explicarnos claramente su punto de vista:

Paso de la falsa belleza igual que el sabio

que no cambia París por su aldea

 y me abrazo a la verdad desnuda de mi fea

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.