Canciones marginales (2/3): de princesas y barbies

canciones marginales

Sin duda la marginal más famosa del repertorio sabiniano era aquella preciosa chica de la boca de fresa enganchada a la heroína y que enganchó también a todos los que conocimos su historia. Sabina clama al cielo y despotrica por los estragos que ha hecho la droga en su amada:

Maldito sea el gurú

Que levantó entre tú y yo

Un silencio oscuro

La canción es más bien un recuerdo lejano de aquella relación donde el protagonista lo pasó tan mal, subyugado como estaba a la situación creada por el amor y las drogas. Nos cuenta cómo consiguió escapar y seguir su vida dejando a la princesa sin príncipe ni un triste sapo a quien besar:

Ya no te tengo miedo nena

Pero no puedo seguirte en tu viaje

…….

Ahora es demasiado tarde princesa

Búscate otro perro que te ladre princesa

Según palabras del propio Sabina en su libro “En carne viva”: “Princesa era una chica de Logroño. En realidad, una belleza pintada por Botticelli. Muy hippiosa, extraordinariamente joven y extraordinariamente hermosa. A la que conocía y con la que me acostaba cuando iba a Logroño, y con la que alguna vez me fui a un pueblecito perdido a pasar un fin de semana. Luego se vino a Madrid y fue cayendo en picado. Eso llevó a la heroína y en ese momento hice la canción. Después de escrita, tardé mucho en cantarla y grabarla porque pensé que se me había ido la mano en el tono agresivo contra la chica. Fue el público quien la impuso. Hoy es insustituible en mis conciertos.”

Todo el mundo cree que la primera versión de este tema fue la que se publicó en el disco “Juez y parte” del año 1985, pero no es así. Juan Antonio Muriel, autor de la música, publicó por primera vez esta canción en 1982 con algunos cambios sobre la que todos conocemos de Sabina. Abajo tenéis el vídeo de esta versión por si la queréis escuchar.

“Princesa” ha ido cambiando a lo largo de los años. Pasó de tener un ritmo lento y melódico a uno más rockero. A mí particularmente me gusta más la canción original. No me identifico con el lavado de cara que se hizo ni la fusión con “Barbi Superstar”, una canción que según el flaco, es “la princesa del siglo XXI” por las similitudes que guarda con la princesa de los años 80.

Vallecas y las superestrellas efímeras

La historia de Barbi es bastante parecida en el fondo a la de “Princesa”, aunque no en la forma, ya que la superstar vallecana consigue el éxito mediante un culebrón televisivo y continúa su apogeo exhibiendo su escultural belleza cada vez con más escenas de cama y striptease en diversos programas. El narrador nos confiesa que fue compañera del instituto y que hubiera matado por esos labios ahora que ya nunca muere por amor. Se la encuentra en el “tigre” de un bar después de muchos años y entre ambos surge un diálogo fantástico:

– ¿Dónde está la canción que me hiciste cuando eras poeta?

– Terminaba tan triste que nunca la pude empezar.

Para describir el cambio de fortuna de Barbi, Sabina nos muestra unos versos rápidos y elocuentes. Como cuando ella deja a su novio de siempre:

El novio, con un frac pasado de moda

Enviudó ante el altar

Mientras, Barbi levitaba en la Harley

De un chulo de playa

Que entre el tarot, corto maltés y Bob Marley

Le propuso abortar

El amigo de Barbi nos cuenta los aires de grandeza de la muchacha una vez conseguido el éxito con eso de que “los del Rayo no éramos gran cosa para su merced…”.

Sin embargo, la historia no acaba nada bien y con unas pocas pinceladas certeras y desalentadoras se nos informa que:

Al infierno se va por atajos,

Jeringas, recetas…

…….

Se masticaba en los billares

Que el Rayo había bajado a segunda

Por la M–30 derrapaba el caballo de la desilusión

 Y se cierra el telón con un amargo: “Por Vallecas ya nadie la llama Barbi Superstar”. ¿Qué historia es más triste, la de Princesa o la de Barbi? Hagan sus apuestas.

 

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